El carácter de autenticidad y veracidad en los interiores de las casas de Victoria Ocampo

El carácter de autenticidad y veracidad en los interiores de las casas de Victoria Ocampo

 

“Para mi felicidad es necesario que un sillón Luis XV sea un sillón Luis XV, que una silla de cocina o una mesa de caña sean una silla de cocina o una mesa de caña. (….) No importa que, pero auténtico.”
Palabras de Victoria Ocampo en su Autobiografía.

Tanto se ha estudiado y escrito sobre Victoria Ocampo y sus casas…….Hoy participo al lector, con pudor en mis palabras, de mi propia experiencia al visitar las casas de V.O: la emoción de encontrar en sus Interiores esa atmósfera de veracidad, de autenticidad e integridad… encontrar en cada objeto, en cada mueble, en cada libro, el mundo inmenso de Victoria, tan admirada, tan argentina, tan universal, tan mujer. En sus Interiores, cada elemento, elegido por ella es testimonio de una época y de los amigos que por allí pasaron: Tagore, Stravinsky, Roger Callois, Gabriela Mistral, Le Corbusier, Ortega y Gasset… y los que estuvieron solo en el pensamiento: Virginia Wolff, Picasso…..todos ellos conforman el alma que aun hoy se respira al ingresar en las casas de V.O. Una experiencia mágica, como aquella a la que nos invita “Alicia” de Lewis Carroll que nos toma y nos lleva a ese mundo del otro lado del Espejo.

Villa Victoria en Mar del Plata, con sus interiores tapizados con motivos florales y silvestres de la época victoriana.

Villa Ocampo en San Isidro, reciclada por Victoria en los años ’40, íntegramente pintada de blanco en su interior, conjugando la clasicidad de su arquitectura original y una modernidad despojada.

La casa proyectada por Alejandro Bustillo en 1928 en la calle Rufino de Elizalde, donde Victoria adhiere a la vanguardia desde la caja arquitectónica y escandaliza a sus vecinos de Palermo Chico.

La autenticidad reboza los limites de los muros y alcanza los jardines, paraíso terrenal de Victoria: con sus espacios de contemplación -como la glorieta mirador frente al río- , sus avenidas de robles centenarios, o los gingkos que tapizan de hojas doradas en otoño los exteriores tanto en Palermo como en la barranca de San Isidro.

“La belleza de las cosas que son lo que parecen.” Escribe Victoria Ocampo y resume así el legado inconmensurable de sus escritos, de sus casas y de su vida misma.

Arq. Paula Herrero –  Junio 2008